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Por qué Startidea no hace propuestas en frío: el método del diagnóstico

Cómo trabaja Startidea con un cliente nuevo y por qué hay un diagnóstico previo antes de cualquier propuesta. Una explicación honesta del método, sus límites y por qué a veces decimos que no.

Mario Pablo Sánchez Barrón Fundador · Startidea ~ 7 min de lectura Para tercer sector

Si pides un presupuesto a Startidea, no llegará en 24 horas con cifra cerrada. Llegará una propuesta de diagnóstico breve, y solo después de eso una propuesta de trabajo con cifra. No es burocracia ni filtro comercial: es el método. Esta nota explica por qué funciona así, qué supone para el cliente y cuándo no encaja.

El problema de las propuestas en frío

La forma estándar en la industria de la comunicación funciona así: el cliente describe lo que quiere en una reunión de una hora, la agencia escucha, manda propuesta cerrada en una semana, el cliente firma o no. Es eficiente para todos en aparencia. En realidad es ineficiente para casi todos.

La razón es simple. Una hora no alcanza para entender una organización. La agencia hace promesas basadas en lo que el cliente cree que necesita, no en lo que realmente necesita. El cliente firma confiando en que la agencia ha entendido. Y a los dos meses se descubre que el alcance no encajaba, los objetivos eran irreales o el problema real era otro.

El cliente puede pensar que necesita una nueva web. Después de medio día observando cómo funciona el equipo, queda claro que el problema real es que el patronato no entiende el impacto y por eso recorta presupuesto. Una web nueva no resuelve eso. Un cuadro de indicadores trimestral y un narrative training para el equipo directivo, sí.

Una propuesta en frío habría vendido la web. Costoso para el cliente, frustrante para el equipo, y al cabo del año el problema seguiría sin resolverse.

Qué es un diagnóstico de Startidea

Un diagnóstico es entre dos y cinco días de trabajo que se cobran como entrega independiente, no como inversión recuperable en un proyecto futuro. Esto es importante: el diagnóstico tiene valor en sí mismo, aunque el cliente decida después no contratar el proyecto principal.

El alcance habitual incluye:

  • Entrevistas con tres o cinco personas clave de la organización: dirección, equipo operativo, alguien del patronato o consejo, alguien beneficiario o socio. No es escuchar al CEO y replicar su versión. Es triangulación.
  • Revisión documental de planes estratégicos anteriores, memorias, datos de impacto, comunicaciones recientes, presencia digital. Encontrar qué se dijo y qué se hizo realmente.
  • Análisis externo: cómo se posiciona la organización frente a las que hacen cosas parecidas, qué hueco ocupa, qué hueco podría ocupar.
  • Sesión de devolución de dos horas donde se presentan los hallazgos y se discute con el equipo. No un PDF que el cliente recibe sin contexto: una conversación documentada.
  • Documento final de quince a veinticinco páginas con diagnóstico, hipótesis de problemas reales, opciones de intervención priorizadas por impacto y coste.

Ese documento es lo que el cliente se lleva. Es útil aunque no contrate nada más con Startidea: puede usarlo para tomar decisiones internamente, para una licitación, para presentar al patronato, para negociar con otras agencias.

Por qué cobramos el diagnóstico

Esta es la parte que más sorprende. La práctica habitual en agencias es no cobrar el diagnóstico inicial porque se considera fase comercial. La consecuencia: el diagnóstico se hace deprisa, con menos profundidad, condicionado por la prisa de vender el proyecto siguiente.

Cobrar el diagnóstico cambia los incentivos. La agencia tiene tiempo para hacerlo bien porque está pagado. El cliente tiene la certeza de que el equipo está dedicando horas reales, no haciendo un mock-up comercial. Y lo más importante: si después el diagnóstico revela que el problema no encaja con los servicios de Startidea, no se ha perdido nada — el cliente tiene un análisis útil y la agencia no ha vendido lo que no podía entregar bien.

El coste del diagnóstico de Startidea está orientado al tamaño de la organización y a la profundidad. Para una asociación de quince personas con un proyecto acotado, son menos horas que para una fundación de doscientas personas con varios programas. La cifra exacta sale tras una primera llamada de treinta minutos sin coste.

Lo que el diagnóstico evita

Evita vender soluciones a problemas inexistentes.

Si después del diagnóstico no hay un problema que justifique un proyecto grande, Startidea lo dice. Es raro pero pasa. Una organización puede tener una percepción interna de problema que no resiste el análisis externo. En ese caso, lo honesto es ahorrar al cliente el dinero del proyecto principal y entregar el diagnóstico como producto final.

Evita propuestas hinchadas para “no quedarse cortos”.

Cuando una agencia vende en frío, tiende a inflar el alcance por miedo a que falte algo. El cliente paga por horas que igual no necesitaba. Tras un diagnóstico real, el alcance se ajusta a lo que realmente hace falta. Suele ser más barato que la propuesta inicial inflada.

Evita el “no fuiste tú, fuimos nosotros” a los seis meses.

La mayoría de proyectos que se rompen a mitad de camino se rompen porque al principio nadie entendió bien qué se contrataba. Un diagnóstico documentado y firmado por las dos partes deja por escrito qué se va a hacer y por qué. Si después aparecen tensiones, hay un documento al que volver.

Lo que el diagnóstico requiere del cliente

No es magia desde fuera. Para que un diagnóstico funcione, la organización tiene que aportar:

  • Acceso real a personas clave: no solo al director. Si solo se entrevista a quien decide, no hay triangulación.
  • Honestidad sobre los intentos previos fallidos: si hubo una campaña que no funcionó, una agencia anterior con la que no se cerró bien, una decisión interna mal recibida. Sin esa información, el diagnóstico repetirá errores.
  • Disponibilidad para una sesión de devolución conjunta: el documento sin conversación posterior pierde mucho valor. Mínimo dos horas con el equipo decisor.
  • Datos cuantitativos básicos: presupuesto anual, número de socios y evolución, fuentes de ingreso por porcentaje, KPIs de comunicación si existen. No hace falta perfección — sí transparencia.

Si la organización no puede o no quiere aportar esto, el diagnóstico no funciona bien. En ese caso, recomendamos posponer hasta que sí pueda.

Cuando no hace falta diagnóstico

No todo proyecto requiere diagnóstico previo. Si lo que pides es:

  • Una pieza puntual cerrada (un video, una memoria, una landing) con alcance claro.
  • Un servicio recurrente bien definido (gestión de redes mensuales, mantenimiento de web).
  • Un proyecto pequeño donde el coste del diagnóstico sería desproporcionado.

En esos casos, Startidea va directo a propuesta sin diagnóstico. Suele ser para colaboraciones ya en marcha o para clientes que ya han pasado por un diagnóstico anteriormente y conocen el método.

Cómo empieza la conversación

El proceso típico es:

  1. Diagnóstico inicial breve — tres minutos rellenando un cuestionario en la web. Es gratis y no compromete.
  2. Primera llamada de treinta minutos — gratis. Startidea lee el cuestionario antes y llega con preguntas concretas. Al terminar, ambas partes deciden si tiene sentido seguir.
  3. Propuesta de diagnóstico — si seguimos, propuesta con alcance, plazos y precio del diagnóstico. Decisión del cliente.
  4. Diagnóstico — entre dos y cinco días de trabajo según tamaño.
  5. Devolución y propuesta de proyecto — sesión conjunta + documento + propuesta de trabajo posterior si encaja.

En cualquier punto, el cliente puede parar. El diagnóstico no obliga a contratar nada más. La propuesta de proyecto no obliga a aceptarla.

Por qué este método tarda más

Tarda más en la fase inicial. Una agencia con propuesta en frío puede tener contrato firmado en dos semanas. Startidea típicamente tarda cuatro a seis semanas entre primera llamada y proyecto firmado.

Esas cuatro a seis semanas adicionales evitan los seis a doce meses de re-negociación, re-alcance y frustración que generan los proyectos mal cerrados al inicio. Es inversión en certeza al principio para tener velocidad después.

Si tu organización necesita arrancar mañana sí o sí, este método no es para ti. Si tu organización puede invertir un mes en cerrar bien antes de empezar, lo recuperarás en los meses siguientes.

Empieza por el diagnóstico inicial o reserva una llamada de 30 minutos. En cualquiera de los dos casos, la conversación es honesta y sin compromiso.

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