LAS ORGANIZACIONES Y CORPORACIONES TRAS MÁS DE UN AÑO DE PANDEMIA.

GRANDES DESAFÍOS

El ‘apagón’ de New York el 13 de julio de 1977; el accidente nuclear y crisis sanitaria y medioambiental de Chernóbil el 26 de abril de 1986; la caída del Muro de Berlín el 9 de noviembre de 1989; la invasión iraquí de Kuwait y crisis del Golfo el 2 de agosto de 1990; el ataque las torres gemelas el 11 de septiembre de 2001 o; la crisis económica de 2008 a 2016 han sido, entre otros muchos, acontecimientos y fechas que nos han marcado de manera global a la humanidad, continentes, países y sociedad en general.

El ‘apagón’, crisis, invasión o, ataque, en todos los ámbitos de nuestras vidas provocada por la pandemia de la COVID-19 el 14 de marzo del 2020 en nuestra sociedad nos ha llevado a replantearnos nuestras vidas a niveles insospechados hasta el momento.

Las Organizaciones y Corporaciones se han enfrentado, se enfrentan y deberán enfrentarse, a una situación que trasciende de una mera ‘mala racha’. ONGs, ONGDs, fundaciones, sociedades, cooperativas, PYMES, autónomos, asociaciones locales, autonómicas o nacionales, agrupaciones, federaciones, administraciones públicas…, sin distinción y con el objetivo común de ofrecer, de alguna manera, una servicio social y a la Comunidad se enfrentan al quizá, mayor desafío que se hayan podido imaginar.

El escenario al que nos estamos enfrentando no nos debe hacer ‘echar el telón’ o rendirnos, sino todo lo contrario, afrontar con pasión, audacia, osadía e incluso ilusión los retos que esta situación nos pueda brindar. Nuestra larga experiencia trabajando con todo tipo de organizaciones, entidades, equipos interdisciplinares, profesionales y clientes, destinatarios/as o beneficiarios/as y, proyectos e iniciativas de diversa índole y naturaleza, nos ha permitido aventurar un decálogo de claves fundamentales a través de las cuales afrontar los desafíos y oportunidades que la realidad nos está planteando.

REFLEXIONAR

La situación de receso social y económico a nivel planetario que llevamos viviendo desde hace más de un año nos está ofreciendo quizá una oportunidad que en la vorágine previa a esta situación no nos permitía disfrutar o cultivar en nuestras vidas; nuestro YO, y en el seno de nuestras organizaciones, entidades o estructuras.

Te has parado a pensar que quizá la actual situación te está ofreciendo la oportunidad de tener espacios para pasar más tiempo contigo mismo. Interioridad, meditación, reflexión, encuentro con uno mismo, quizá eran aspectos que, no sólo, no disponíamos del tiempo a los que dedicarnos, sino que, ni siquiera valorábamos como aspectos fundamentales para encontrar esa paz interior tan necesaria en nuestras vidas.

REDEFINIR

Nos estamos encontrando con una nueva corriente que en muchos casos, lejos de motivar o resarcir a emprendedoras y emprendedores, líderes de organizaciones y corporaciones o profesionales de entidades, plantean situaciones de estrés o ansiedad personal que se traslada al ámbito profesional. Corriente o, incluso moda, por tener que reinventarnos y reinventar nuestros servicios, negocios o presencia en la sociedad en general. Quizá sea más idóneo hablar de una redefinición de nuestras estructuras o de los servicios que ofrecemos, que hablar de reinventarse. Quizá un previo muy positivo sea redefinir nuestros fines y objetivos como entidad u organización; Misión-Visión-Valores; estatutos; planes o proyectos de empresa; planes estratégicos; etc.

COMUNICAR

Como Agencia de Comunicación al acompañar procesos y planes de comunicación y marketing digital de numerosas organizaciones, un objetivo fundamental en este sentido es que;

“No TODO lo que SOMOS, es COMUNICAR; aunque sí,

TODO lo que COMUNICAMOS es lo que SOMOS”.

No podemos negar una evidencia con la situación de pandemia y es que nuestras vidas se han digitalizado, más si cabe, de lo que en las últimas décadas se estaba digitalizando. Quizá sea un buen momento para replantear este aspecto en nuestras organizaciones, empresas o entidades: planes de comunicación; transparencia; coherencia en nuestro mensaje.

Creemos que es importante sentirnos satisfechos con la inversión económica y humana que empleamos en la Comunicación de nuestras organizaciones pero más aún es, sentirnos satisfechos con el mensaje e imagen general que transmitimos en medios de comunicación, web o redes sociales.

RESPONSABILIZAR

La sociedad está viviendo una situación compulsa y crítica, y es obvio que no tenemos la responsabilidad de ello, pero sí que debemos sentirnos responsables por lograr desde nuestra labor, misión o servicio a la misma, mejorar la sociedad y el bienestar de la Comunidad.

Aunque profundizaremos en próximos artículos sí que creemos que es uno de los desafíos fundamentales que debemos señalar y a los que se enfrentan no sólo empresas o sociedades sino igualmente entidades del tercer sector, totalmente profesionalizadas y con incidencia en la sociedad, comunidad, sus trabajadores y el medio ambiente.

La Responsabilidad Social Corporativa, aunque definida y legislada en nuestro país, es la contribución que nuestra organización lleva a cabo de forma proactiva para mejorar el entorno social, laboral y ambiental, así como garantizar los derechos humanos y la igualdad de oportunidades de determinados colectivos.

SOLIDARIZAR

Aunque íntimamente relacionado con el anterior desafío u oportunidad en nuestras Organizaciones, creemos que es un aspecto a cultivar desde un plano más personal e incluso familiar. La Solidaridad creemos que es un aspecto que con el paso del tiempo se ha desvirtuado, desprestigiado o relegado a una situación poco prioritaria en nuestra sociedad y las nuevas generaciones.

Quizá puede que sea una oportunidad en estos momentos que vivimos que, bien la tenemos situada en el lugar que merece, o bien, la tratamos de manera tan tácita en nuestra organización que ha perdido la importancia que debiera tener. Es fundamental en este sentido PONER EN VALOR la Solidaridad en nuestras Organizaciones; son prácticas muy comunes en sociedades o países vecinos: las nóminas solidarias; las fundaciones empresariales en las que se implican a los propios trabajadores; prácticas empresariales ‘pro-bono’ o; la promoción del voluntariado corporativo.

RESILIENCIA

Un término y desafío en pleno auge, en ocasiones y en tan poco tiempo, quizá demasiado usado o adiestrado a nuestros intereses sociales e incluso políticos. La resiliencia es una capacidad que ya desde hace décadas se viene trabajando en multitud de cursos de formación, coaching empresarial, o entre los destinatarios de la intervención social de las entidades del tercer sector. Aunque ha sido en tiempos de pandemia y crisis generalizada cuando está obteniendo un mayor auge y presencia en diferentes corrientes psicológicas, sociológicas e incluso, políticas de nuestra sociedad.

Aunque igualmente profundizaremos en siguientes artículos, creemos que es una oportunidad cultivar dicho aspecto en nuestras vidas. Estamos convencidos que el YO, la persona, un grupo humano, un equipo interdisciplinar, no nace resiliente sino que se hace resiliente. La resiliencia no es un sustantivo sino un verbo que implica acción, motivación, compromiso y como señalábamos anteriormente, responsabilidad ante los cambios vitales y sociales. La resiliencia no es un ‘don’ que la propia naturaleza nos ha concedido, la resiliencia se puede y debe entrenar continuamente.

ATENDER-ASISTIR-INTERVENIR

La situación de pandemia y crisis generalizada están provocando en nuestra sociedad nuevas necesidades y emergencias que hay que atender. Nuevas necesidades y situaciones de exclusión social que hasta el momento de pandemia o bien se encontraban encubiertas o bien con los cambios en las situaciones familiares, de convivencia, psicológicas tras un confinamiento, está aflorando con una insistente virulencia.

Aunque pueda ser incongruente emplear estas situaciones críticas como un desafío u oportunidad, realmente creemos que es todo lo contrario, ya que tenemos como ciudadanos y miembros de una organización, empresa o entidad la responsabilidad y compromiso para con la sociedad en la que vivimos, de dar respuesta con agilidad a estas nuevas necesidades, formas de violencia y situaciones de riesgo de exclusión; quizá lo primero que se nos venga a la mente de estas nuevas necesidades a las que atender, asistir o intervenir sea el desempleo, cubrir primeras necesidades (alimentación y sanitaria) o la crisis de numerosas pequeñas y medianas empresas; aunque hay que dirigir la mirada a otras como: la brecha digital; aumento del consumo de sustancias tóxicas; aumento de divorcios matrimoniales; descenso de la natalidad; aumento de la violencia filiopaternal y de género; desprotección infantil o; consecuencias desfavorables para el medioambiente.

INTERACCIONAR

Estamos inmersos en la era de la conectividad que nos debe hacer reflexionar hasta qué grado nuestra organización tiene una postura abierta o predispuesta a la interacción, cooperación, creatividad o innovación.

Otro de los desafíos y oportunidades que en estos momentos está surgiendo con mayor auge es la sinergia institucional. Para dicho término nos gusta emplear la definición farmacológica que se desprende señalando la sinergia como la interacción de fármacos que potencian mutuamente sus efectos.

Las sinergias entre organizaciones se palpan en nuestra sociedad a través de diferentes fórmulas e instrumentos: viveros de empresas; asociaciones de empresarios; federaciones de asociaciones y fundaciones; acuerdos interinstitucionales; etc. Compartir bienes, servicios, clientes, ideas o, proyectos beneficiará la eficiencia y eficacia de los recursos de nuestra Organización.

PLANIFICAR

Tenemos la oportunidad y desafío por redefinir nuestra Organización y es obvio que una buena planificación estratégica nos centra y proyecta hacia el futuro inmediato y largo plazo.

Quizá sea buen momento de liderar el proceso estratégico que conlleve sistemáticas exhaustivas de análisis, evaluación y diagnóstico de la situación. Instrumentalizar de una forma ordenada, coherente y sistematizada que nos permita qué queremos ser en el futuro.

Y, animar esta nueva planificación suscitando entre los agentes activos de la Organización la toma de conciencia y evidencia de los retos, problemáticas y necesidad de reajuste. Debe quedar plasmada realizando los estudios y análisis más adecuados: han de ser identificados y dimensionados, de forma objetiva, clara y relevante, los problemas e ineficiencias existentes.

TERCER SECTOR

No podíamos terminar nuestra reflexión sobre las oportunidades y desafíos que nos plantea esta situación social por la que estamos atravesando, sin darle el lugar que se merecen las entidades y organizaciones del tercer sector; ONGs, Fundaciones y asociaciones; pero también; observatorios públicos de incidencia social, fundaciones empresariales o departamentos de RSC de empresas.

El debate sigue abierto sobre la incidencia, importancia y grado en el que dichas entidades privadas asumen un papel y protagonismo que debería ser asumido por el propio Estado y su responsabilidad como estado democrático y de bienestar, aunque esto es un debate que no nos debe ocupar ahora. Lo que está claro es que la incidencia de la actual crisis les afecta igualmente, debido al grado de profesionalización de éstas, los servicios y bienes que ofrecen, las nuevas necesidades y emergencias sociales que están surgiendo, las necesidades de cooperar e interaccionar entre ellas, la capacidad resiliente que deben poner al servicio de la Comunidad o la planificación en sus estrategias de intervención social y económica.

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